La verdad sobre la carta de la Muerte en el Tarot

Uno de los mitos más extendidos en el mundo del Tarot corresponde a la carta de la Muerte. Si observamos las novelas o las películas en las que el Tarot tiene cierto protagonismo, veremos cómo esta carta en concreto, normalmente se lee de forma determinante: al personaje en cuestión le sale la carta de la Muerte y poco tiempo después tiene un accidente mortal que lo hace desaparecer del mapa. Esta lectura simplista de la carta de la Muerte viene dada sólo por su propio nombre, no por la simbología que podemos desentrañar de ella.

La carta de la Muerte en el Tarot, por sí sola, puede darnos cierto respeto: la imagen de un esqueleto con una guadaña en las manos, además es el arcano mayor número trece y ya se sabe que la sabiduría popular dice que el número trece es el número de la mala suerte, sin embargo, como muchas otras cosas en la vida, no todo es lo que parece a simple vista. La muerte, en todas sus variantes,  no es sólo el final de una vida, también es el principio de una nueva. La muerte es necesaria para que exista resurrección, para que exista un nuevo comienzo, al fin y al cabo no existe nada que muera de verdad, que desaparezca: todo acaba transformándose.

El significado de la carta de la Muerte es el del cambio, la renovación, el comienzo de una nueva época. No obstante, debemos tener en cuenta que su simbología es relativa ya que puede tener significados positivos o negativos dependiendo de si la carta sale del derecho o del revés o si las demás cartas que le acompañan son buenas o no. Sea como sea, en la mayoría de lecturas de cartas del Tarot, cuando el consultado hace una pregunta y sale el arcano mayor de la Muerte, no habla de la muerte cercana del consultante sino de algo que está a punto de cambiar en su vida.

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