Consagración de tu baraja de cartas del Tarot

Muchas personas piensan que una vez adquirida una baraja de cartas del Tarot ya está todo hecho. Esto es normal ya que poca gente conoce la importancia de la consagración de la baraja de cartas antes de empezar a usarla. Por mucho que se piense lo contrario, tirar las cartas del Tarot no es tan fácil como nos puede parecer a simple vista, para empezar, aunque compremos una baraja, no podemos emplearla una vez abierto el paquete como si se tratara de un paquete de cromos, para que las tiradas tengan efecto antes tiene que hacerse la consagración.

La afirmación de qué tirar las cartas es muy fácil viene popularizada por los falsos videntes y tiradores del Tarot que podemos ver comúnmente en la televisión, haciendo que nos creamos falsos mitos y no presentemos suficiente atención a su uso correcto. Su mal uso repercute directamente a los resultados de las tiradas de cartas haciendo que no sean fiables y dando la razón sobre su falta de credibilidad a los más escépticos.

La consagración de las cartas del Tarot debe hacerse bajo el influjo de la Luna creciente o llena y a ser posible durante los meses de mayo y julio, aunque si compras tu baraja en setiembre no te preocupes, mientras respetes el ciclo lunar no deberías tener problemas, por mucho que su magnetismo no sea tan fuerte.

El acto de consagrar tus cartas del Tarot debe realizarse de forma correcta para expulsar los influjos vibratorios de todos aquellos que las hayan tocado anteriormente (fabricantes, vendedores, etc.). Debe efectuarse durante la noche, en una habitación oscura o en la penumbra. Para empezar debemos lavarnos las manos, coger un paño morado o blanco y estirarlo sobre una superficie plana, a continuación deberemos introducir en cada esquina la representación de cada uno de los cuatro elementos: una vela (fuego), un platito de sal (tierra), un vaso con agua (agua) y un bastoncito con incienso (aire). La consagración se iniciará con el soplo por delante y por detrás todas las cartas, al acabar deberemos pasarlas por orden numérico primero por el incienso y después por la llama de la vela. Una vez finalizado esto tendremos que consagrarlas a los cuatro elementos con el siguiente conjuro:

“Yo (nombre y apellidos), confío estas cartas a los cuatro elementos para que sean una representación fiel del Universo y pronuncien únicamente -la Verdad Absoluta”.

 

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